Here is the text of a Spanish translation of the Divine Liturgy of St. John Chrysostom, which appears to be approved by Bishop Juli�n L�pez Mart�n of Le�n for the use of Romanian and other Byzantine Catholics in Spain. A link can be found here:
http://www.arvo.net/pdf/DIVINA_LITURGIA.htm Divina Liturgia de San Juan Cris�stomo
�La celebraci�n de la Eucarist�a seg�n el Rito Bizantino, el m�s ampliamente seguido en las Iglesias del Oriente�
Divina Liturgia de San Juan Cris�stomo
Con este bello y significativo nombre se designa la celebraci�n de la Eucarist�a seg�n el Rito Bizantino, el m�s ampliamente seguido en las Iglesias del Oriente cristiano. Con diferencias m�nimas en el ceremonial, esta forma de liturgia es usada por los Ritos subsidiarios del gran Rito bizantino, como, por ejemplo el Rito Bizantino Rumano. La Liturgia Bizantina recibe su denominaci�n de la antigua Constantinopla o Bizancio, capital del antiguo Imperio Romano de Oriente, hoy Estambul (Turqu�a), y se remite a los grandes Padres de la Iglesia, San Basilio y San Juan Cris�stomo, que configuraron la liturgia y crearon sus principales textos eucol�gicos, en concreto, las plegarias eucar�sticas.
La Divina Liturgia de San Juan Cris�stomo se celebra en una atm�sfera de gran belleza y sentido de la adoraci�n a Dios, realzada por el canto de los ministros y del pueblo, el iconostasio y el ceremonial. En Oriente se tiene un concepto muy rico de lo que es la participaci�n de los fieles, del que se suele tener en Occidente, en el que no pocas veces se ha olvidado el car�cter sagrado, o mejor santo, de toda celebraci�n lit�rgica, y se tiende a destacar la actuaci�n del pueblo o del ministro que preside, como si ellos fueran realmente el centro de la celebraci�n. centro de la celebraci�n.
Otro important�simo aspecto de la Liturgia Bizantina es la sensaci�n que transmite de comuni�n entre la Iglesia terrena y la Jerusal�n celeste, convirtiendo, en realidad, la celebraci�n en la antesala o en la participaci�n anticipada en la liturgia que se oficia eternamente en la presencia de Dios y del Cordero glorificado, liturgia descrita en el Apocalipsis.
La Divina Liturgia de San Juan Cris�stomo no difiere substancialmente del Rito de la Misa seg�n la Liturgia Romana o seg�n otras formas de celebrar el Misterio de nuestra fe. En ella se distinguen perfectamente la Liturgia de la Palabra, cuyo v�rtice es siempre el Evangelio y llam�ndoles a la conversi�n antes de acercarse a recibir el Cuerpo del Se�or: �Lo Santo para los santos�. Por cierto, este rito se encuentra tambi�n en nuestra Liturgia Hispano-Moz�rabe. Sin embargo, la Divina Liturgia de San Juan Cris�stomo tiene una singularidad, muy valiosa. Se trata de la Preparaci�n de los dones, antes de comenzar la Eucarist�a propiamente dicha, en una mesa a la entrada del Santuario. Se trata de un rito que ilustra de antemano el acontecimiento tremendo que va a tener lugar en los dones del pan y del vino, y de este modo dispone en los ministros y en los fieles las actitudes adecuadas.
Como Obispo de Le�n, di�cesis que ha acogido en su Presbiterio y en la comunidad eclesial, al presb�tero de la Iglesia local de Oradea (Rumania), Reverendo P. Călin-Ioan Băgăcian, llegado para atender a los fieles rumanos y a todos los cat�licos de Rito Bizantino seg�n las Normas de la Conferencia Episcopal Espa�ola, doy gracias al Se�or por lo que considero un gran regalo para todos nosotros, la presencia de este hermano sacerdote y de la Divina Liturgia de San Juan Cris�stomo, a la vez que invito a los fieles cat�licos a conocer, a celebrar y a vivir el Misterio de la fe seg�n este venerable testimonio de la Tradici�n de la Iglesia, que nos remonta a los tiempos de la Iglesia indivisa, con el deseo tambi�n de que un d�a nos encontremos participando del �nico Pan y del mismo C�liz del Se�or todos los creyentes en Cristo.
+ Juli�n L�pez Mart�n
Obispo de Le�n
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Divina Liturgia de San Juan Cris�stomo
Arzobispo de Constantinopla
Di�cono: Bendice, Se�or.
Sacerdote: Bendito sea el reino del Padre, del Hijo y del Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Gran letan�a (de la Paz)
Di�cono: En paz, roguemos al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad
Di�cono:
Por la paz que es don de lo alto y por la salvaci�n de nuestras almas, roguemos al Se�or.
Por la paz del mundo entero, por la prosperidad de las santas Iglesias de Dios, y por la uni�n de todos, roguemos al Se�or.
Por este santo templo, y por los que a �l vienen con fe, piedad y temor de Dios, roguemos al Se�or.
Por nuestro santo Padre el Papa (N), por nuestro Metropolita (N), por nuestro Obispo (N), por el colegio de presb�teros, por los di�conos que sirven en Cristo, por todo el clero y el pueblo, roguemos al Se�or.
Por las autoridades y gobernantes de nuestro pa�s, roguemos al Se�or.
Por nuestro pueblo, por esta ciudad, por todas las ciudades y comarcas, y por los fieles que en ellas habitan, roguemos al Se�or.
Por un clima favorable, por la abundancia de los frutos de la tierra, y por los tiempos pac�ficos, roguemos al Se�or.
Por los que viajan, por los enfermos, por los oprimidos y cautivos, y por su salvaci�n, roguemos al Se�or.
Para vernos libres de toda desgracia, castigo, peligro y angustia, roguemos al Se�or.
Ay�danos, s�lvanos, ten piedad de nosotros, oh Dios, y prot�genos con tu gracia.
Haciendo memoria de nuestra sant�sima Se�ora, la inmaculada, bendita y gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen Mar�a, y de todos los santos, encomend�monos a nosotros mismos, y los unos a los otros y nuestra vida entera a Cristo Dios.
Coro: A Ti, Se�or.
Oraci�n de la primera ant�fona
Se�or Dios nuestro, sin par en el poder e incomprensible en la gloria, sin l�mites en la clemencia e inefable en tu amor al hombre: pon los ojos con ternura sobre nosotros y sobre este santo templo, y multiplica tus misericordias y tus bondades con nosotros, que juntamente oramos.
Sacerdote: Porque t� mereces toda gloria, honor y adoraci�n, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Primera ant�fona
Coro: Gloria al Padre y al Hijo y al Esp�ritu Santo. Bendice, alma m�a, al Se�or; y todo mi ser a su santo nombre. Bendito eres, Se�or.
Peque�a letan�a
Di�cono: Una y otra vez, en paz roguemos al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad.
Di�cono: Ay�danos, s�lvanos, ten piedad de nosotros, oh Dios, y prot�genos con tu gracia.
Coro: Se�or, ten piedad.
Di�cono: Haciendo memoria de nuestra sant�sima Se�ora, la inmaculada, bendita, y gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen Mar�a, y de todos los santos, encomend�monos a nosotros mismos, y los unos a los otros y nuestra vida entera a Cristo Dios.
Coro: A Ti Se�or.
Oraci�n de la segunda ant�fona
Se�or Dios nuestro, salva a tu pueblo y bendice tu heredad. Guarda en paz a tu Iglesia entera. Santifica a los que aman el esplendor de tu morada; ex�ltalos t� con tu divino poder, y no nos abandones a nosotros, oh Dios, que ponemos en ti nuestra esperanza.
Sacerdote: Porque t� eres bueno y tuyo es el reino, el poder y la gloria, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n
Segunda ant�fona
Coro: Ahora y siempre por todos los siglos de los siglos. Am�n. �Oh Hijo unig�nito y Verbo de Dios! T�, que eres inmortal, te dignaste, para salvarnos, tomar carne de la santa Madre de Dios y siempre Virgen Mar�a. T�, Cristo Dios, sin sufrir cambio te hiciste hombre y, en la Cruz, con tu muerte venciste a la muerte. T�, Uno de la Sant�sima Trinidad, glorificado con el Padre y el Esp�ritu Santo, �s�lvanos!
Peque�a letan�a
Di�cono: Una y otra vez, en paz roguemos al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad.
Di�cono: Ay�danos, s�lvanos, ten piedad de nosotros, oh Dios, y prot�genos con tu gracia.
Coro: Se�or, ten piedad.
Di�cono: Haciendo memoria de nuestra sant�sima Se�ora, la inmaculada, bendita, y gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen Mar�a, y de todos los santos, encomend�monos a nosotros mismos, y los unos a los otros y nuestra vida entera a Cristo Dios.
Coro: A Ti Se�or.
Oraci�n de la tercera ant�fona
T� que nos has concedido la gracia de orar juntos uniendo nuestras voces, y que has prometido o�r los ruegos de dos o tres reunidos en tu nombre, accede ahora para nuestro bien a las s�plicas de tus siervos, danos en este mundo la inteligencia de tu verdad, y en el futuro la vida eterna.
Sacerdote: Porque eres Dios bueno y amigo de los hombres, y mereces toda gloria, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Tercera ant�fona:
Coro: Acu�rdate de nosotros, Se�or, cuando vengas, en tu reino.
Dichosos los pobres en el esp�ritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los que lloran, porque ellos ser�n consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredar�n la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedar�n saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzar�n misericordia.
Dichosos los limpios de coraz�n, porque ellos ver�n a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamar�n los �Hijos de Dios�.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa ser� grande en el cielo.
Oraci�n de la Entrada
Soberano Se�or y Dios nuestro, que has dispuesto en los cielos �rdenes y ej�rcitos de �ngeles y arc�ngeles para la liturgia de tu gloria: haz que a nuestra entrada se asocie la de los santos �ngeles, para que celebren con nosotros y glorifiquen con nosotros tu bondad. Porque t� mereces toda gloria, honor y adoraci�n, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Am�n.
Entrada
Di�cono: �Sabidur�a! De pie.
Coro: Venid, adoremos y postr�monos ante Cristo. �OH Hijo de Dios, resucitado de entre los muertos! �Salva a los que te cantamos! Aleluya.
(En los d�as de semana) �Oh Hijo de Dios, admirable en tus santos...!
Los troparios...
Oraci�n del Trisagio
�Dios santo, que en lo santo encuentras tu reposo, a quien los Serafines alaban clamando el triple santo, a quien glorifican los Querubines y adora todo el ej�rcito celestial! T� sacaste el universo de la nada al ser; t� creaste al hombre a tu imagen y semejanza, adorn�ndolo con todos tus dones; t� das sabidur�a e inteligencia a quien te lo pide; t� no te desentiendes del pecador, sino que has dispuesto una conversi�n que lo salve; t� nos permites a nosotros, tus humildes e indignos siervos, presentarnos una vez m�s ante la gloria de tu santo altar y tributarte la debida adoraci�n y alabanza: acepta, pues, tambi�n de nuestra boca de pecadores el canto del trisagio, oh Due�o nuestro, y vis�tanos en tu bondad. Perdona nuestras culpas de malicia y de fragilidad, santifica nuestras almas y cuerpos, y conc�denos que santamente te demos culto todos los d�as de nuestra vida, por la intercesi�n de la santa Madre de Dios y de todos los santos en los que desde antiguo te has complacido.
Sacerdote: Porque t� eres santo, Dios nuestro, y a ti te glorificamos, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
�Santo Dios, santo Fuerte, santo Inmortal! �Ten piedad de nosotros! (se repite este himno tres veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Am�n.
�Santo Inmortal! �Ten piedad de nosotros!
�Santo Dios, santo Fuerte, santo Inmortal! �Ten piedad de nosotros!
Lectura del Ap�stol
Di�cono: Estemos atentos.
Sacerdote: Paz a todos.
Lector: Y con tu esp�ritu.
Di�cono: �Sabidur�a!
Lector: Lectura de la carta...
Di�cono: Estemos atentos.
Sacerdote: Paz a ti, lector.
Lector: Y con tu esp�ritu
Coro: Aleluya! Aleluya! Aleluya!
*Mientras se canta el Aleluya, se inciensa la sagrada Mesa en de rededor, el santuario, los iconos y los sacerdotes que concelebran.
Oraci�n antes del Evangelio
Haz brillar en nuestros corazones, Se�or que amas al hombre, la pura luz de tu divino conocimiento, y abre los ojos de nuestra mente a la inteligencia de tu mensaje evang�lico. Inf�ndenos el respeto a tus benditos mandamientos, para que, sojuzgando las concupiscencias de la carne, entremos en una vida seg�n el Esp�ritu, y te agrademos en todos nuestros pensamientos y acciones: porque t� eres la luz de nuestras almas y de nuestros cuerpos, Cristo Dios, y a ti glorificamos, con tu eterno Padre y tu Santo Esp�ritu, todo bondad y vida, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Am�n.
Lectura del Santo Evangelio
Sacerdote: �Sabidur�a! Escuchemos en pie el santo Evangelio.
Paz a todos!
Coro: Y con tu esp�ritu.
Di�cono: Lectura del santo Evangelio seg�n San (N).
Coro: Gloria a Ti, Se�or, gloria a Ti.
Sacerdote: �Estemos atentos!
Y lee el santo Evangelio
Coro: Gloria a Ti, Se�or, gloria a Ti.
Letan�a de la s�plica insistente
Di�cono: Digamos todos, y digamos con toda nuestra alma y con toda nuestra mente:
Coro: Se�or, ten piedad.
Di�cono: �Se�or Omnipotente, Dios de nuestros Padres! Te rogamos: esc�chanos y ten piedad de nosotros.
Coro: Se�or, ten piedad.
Di�cono: Ten piedad de nosotros, oh Dios, seg�n tu gran misericordia, te rogamos, esc�chanos y ten piedad de nosotros.
Coro: Se�or, ten piedad (tres veces se repite a cada nueva invocaci�n).
Oraci�n de la s�plica insistente
Sacerdote (en secreto): Se�or Dios nuestro, acepta de tus siervos esta s�plica insistente, api�date de nosotros seg�n tu gran misericordia, y derrama tus bondades sobre nosotros y sobre todo tu pueblo, que de ti espera las riquezas de tu piedad.
Di�cono: Tambi�n te rogamos por nuestro santo Padre el Papa (N), por nuestro Metropolita (N), por nuestro Obispo (N), y por todos nuestros hermanos en Cristo.
Tambi�n te rogamos por nuestras autoridades y gobernantes del pa�s, por la paz, salud y salvaci�n de todos.
Tambi�n te rogamos por nuestros hermanos, sacerdotes, monjes, di�conos, religiosos y religiosas, y por todos nuestros hermanos en Cristo.
Tambi�n te rogamos por la misericordia, vida, paz, salud, salvaci�n, favor, perd�n y remisi�n de los pecados de los siervos de Dios y hermanos de este santo templo.
Tambi�n te rogamos por los fundadores siempre recordados de este templo, y por todos nuestros padres y hermanos difuntos que piadosamente reposan en la verdadera fe, aqu� y en todo lugar.
Tambi�n te rogamos por los que ofrecen frutos y hacen buenas obras en este santo y venerable templo, por los que trabajan y cantan, y por todo el pueblo presente, que espera de Ti grande y abundante misericordia.
Sacerdote: Porque t� eres Dios misericordioso y amigo de los hombres, y a ti glorificamos, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
*Cuando se hace la letan�a de conmemoraciones de los difuntos, el sacerdote o el di�cono dice la siguiente letan�a.
Di�cono: Ten piedad de nosotros, oh Dios, por tu inmensa bondad, te suplicamos, esc�chanos y ten piedad.
Coro: Se�or, ten piedad (tres veces).
Di�cono: Tambi�n te rogamos por el descanso del (las) alma(s) del (los) siervo(s) de Dios (N), que han partido de esta vida, y para que Le(s) perdones todos sus pecados, tanto voluntarios como involuntarios.
Coro: Se�or, ten piedad, (tres veces).
Di�cono: Para que el Se�or Dios ponga su(s) alma(s) en el lugar de reposo de los justos.
Coro: Se�or, ten piedad, (tres veces).
Di�cono: Pedimos a Cristo, Rey inmortal y Dios nuestro, la misericordia de Dios, el reino celestial y la remisi�n de sus pecados.
Coro: Conc�delo, Se�or, (tres veces).
Di�cono: Roguemos al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad, (tres veces).
Sacerdote: Dios de nuestra alma y de nuestro cuerpo, que venciste la muerte y derrotaste al diablo y has dado vida al mundo: Concede, Se�or, el descanso del (las) alma(s) de Tu(s) siervo(s) difunto(s), N., en un lugar de luz, un lugar de abundancia, un lugar de descanso, donde toda enfermedad, tristeza y llanto hayan desaparecido. Como Dios misericordioso, que amas al hombre, perdona toda trasgresi�n que �l (ella, ellos) haya(n) cometido de palabra, obra o pensamiento. Porque solo T� est�s por encima de todo pecado, y Tu justicia permanece por toda la eternidad, y Tu palabra es verdad. Porque T� eres la Resurrecci�n, y la Vida, y el descanso de tus siervo(s) difunto(s) N. Cristo, Dios nuestro, y a Ti damos gloria, junto con tu eterno Padre y tu Sant�simo Esp�ritu de bondad y de vida, ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Primera oraci�n de los fieles despu�s de desdoblar el antimensio
Te damos gracias, Se�or Dios de los ej�rcitos, porque permites que nos presentemos una vez m�s ante tu santo altar y nos postremos para implorar tu misericordia sobre nuestros pecados, y sobre las faltas del pueblo. Acoge, oh Dios, nuestro ruego: haz que seamos dignos de ofrecerte oraciones, s�plicas y sacrificios incruentos en favor de todo tu pueblo; y, ya que nos has destinado a este tu servicio, conc�denos que, por la fuerza de tu Santo Esp�ritu, seamos capaces de invocarte en todo tiempo y en todo lugar, sin merecer tu reproche ni incurrir en falta, con el testimonio de una conciencia pura; de modo que t� nos escuches, y, por tu inmensa bondad, nos seas propicio.
Di�cono: Una y otra vez, en paz, roguemos al Se�or.
Coro: Se�or ten piedad.
Segunda oraci�n de los fieles
Una y otra vez nos postramos ante ti y te rogamos, t� que eres bueno y amas al hombre: mira nuestra s�plica, purifica nuestras almas y cuerpos de toda mancha de la carne y del esp�ritu, y haz que podamos presentarnos, sin incurrir en culpa ni merecer castigo, ante tu santo altar. Y a los que oran con nosotros, conc�deles tambi�n, oh Dios, la gracia de que, al avanzar en la vida, adelanten en la fe y en el conocimiento espiritual. Ot�rgales que en todo tiempo te den culto con reverencia y amor, que participen de tus santos misterios sin incurrir en culpa ni merecer castigo, y que se hagan dignos de tu Reino celestial.
Di�cono: Ay�danos, s�lvanos, ten piedad de nosotros oh Dios, y prot�genos con tu gracia.
Di�cono: �Sabidur�a!
Sacerdote: De modo que, protegidos siempre por tu poder, te alabemos y glorifiquemos, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo ahora y siempre por los siglos de los siglos.
*Mientras se canta el himno quer�bico, se inciensa la sagrada Mesa y todo alrededor, el altar, los iconos, todo el pueblo y los sacerdotes que concelebran.
Coro: Am�n. Nosotros, s�mbolo y figura de los Querubines, que cantamos el triple santo a la Trinidad, fuente de vida, despoj�monos de todo af�n temporal:
Oraci�n en secreto mientras se canta el Himno quer�bico
Nadie que est� ligado por los deseos y placeres de la carne es digno de presentarse ni de acercarse a ti, ni de oficiar ante ti, oh Rey de la gloria, porque a los mismos ej�rcitos celestiales impone y amedrenta el servirte. Sin embargo, por tu inefa�ble e inmenso amor hacia nosotros, fuiste constituido Sumo Sacerdote nuestro y, como Soberano del universo, nos confiaste la acci�n sagrada de esta liturgia y sacrificio incruento. Porque t� solo, Se�or Dios nuestro, eres due�o del cielo y de la tierra, t� que eres llevado en un trono de Querubines, Se�or de los Serafines y Rey de Israel, el �nico santo y que en lo santo encuentras tu reposo. A ti, pues, el �nico bueno y propicio, te suplico: pon tus ojos en m�, tu siervo pecador e in�til; purifica mi alma y mi coraz�n de toda intenci�n mala y, ya que estoy revestido de la gracia del sacerdocio, hazme capaz, con la fuerza de tu Santo Esp�ritu, de presentarme ante esta tu santa Mesa, y de consagrar tu santo y puro Cuerpo y tu preciosa Sangre. A ti me acerco, in�clinando mi frente, y te suplico: no me vuelvas el rostro ni me excluyas del n�mero de tus servidores, antes permite que yo, tu siervo, aunque pecador e indigno, te ofrezca estos dones: porque t� eres el Oferente y la Ofrenda, Cristo Dios nuestro, el que la acepta y el que se distribuye, y a ti glorifica�mos, con tu eterno Padre y tu Santo Esp�ritu, todo bondad y vida, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Am�n.
Nosotros, s�mbolo, y figura de los Querubines, que cantamos el triple santo a la Trinidad fuente de vida, despoj�monos de todo af�n temporal.
Pues vamos a recibir al Rey del universo, invisiblemente escoltado por legiones de �ngeles. Aleluya, aleluya, aleluya, (tres veces).
Oh Dios, perd�name a m�, pecador, y ten piedad de mi.
Tended las manos hacia lo santo, y bendecid al Se�or.
Entrada con los santos Dones
Di�cono: Que el Se�or Dios se acuerde de todos vosotros en su Reino, en todo tiempo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Sacerdote: Que el Se�or Dios se acuerde en su Reino, de nuestro santo Padre el Papa N., de nuestro Metropolita N., de nuestro Obispo N.
Que el Se�or Dios se acuerde en su Reino de los gobernantes de nuestro pa�s.
Que el Se�or Dios se acuerde en su Reino de todos nuestros hermanos: presb�teros, monjes, di�conos, religiosos y religiosas, y de todo el clero.
Que el Se�or Dios se acuerde en su Reino de los fundadores y benefactores de este santo templo.
Que el Se�or Dios se acuerde de todos vosotros en su Reino, vivos y difuntos, en todo tiempo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n. Pues vamos a recibir al Rey del universo, invisiblemente escoltado por legiones de �ngeles. Aleluya, aleluya, aleluya.
El noble Jos� baj� del madero tu inmaculado Cuerpo, lo envolvi� con aromas en un lienzo limpio, y le dio sepultura en un sepulcro nuevo; al tercer d�a resucitaste, Cristo Se�or, dando misericordia al mundo.
Como un Dios fuiste al sepulcro con el cuerpo, al limbo con tu alma, al para�so con el ladr�n, y en el trono, Cristo, con el Padre y con el Esp�ritu, cumpliendo todo, t� que eres infinito.
Cristo, tu sepulcro es portador de vida, verdaderamente m�s bello que el para�so y m�s luminoso que los palacios reales, origen de nuestra resurrecci�n.
El noble Jos� baj� del madero tu inmaculado Cuerpo, lo envolvi� con aromas en un lienzo limpio, y le dio sepultura en un sepulcro nuevo; al tercer d�a resucitaste, Cristo Se�or, dando misericordia al mundo.
Se�or, por tu bondad, favorece a Si�n, reconstruye las murallas de Jerusal�n (dos veces).
Entonces aceptar�s los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolar�n novillos.
Di�cono: Completemos nuestra oraci�n al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad.
Por los preciosos dones aqu� presentados, roguemos al Se�or.
Por este santo templo y por los que a �l vienen con fe, piedad y temor de Dios, roguemos al Se�or.
Para vernos libres de toda desgracia, castigo, peligro y angustia, roguemos al Se�or.
Oraci�n despu�s de colocar los santos Dones
�Se�or Dios omnipotente, �nico santo! T� que aceptas el sacrificio de alabanza de los que te invocan de todo coraz�n, acepta tambi�n de nosotros, pecadores, esta s�plica: ac�rcanos a tu santo altar, haz que seamos capaces de ofrecerte dones y sacrificios espirituales por nuestros pecados y por las faltas del pueblo, y j�zganos dignos de encontrar favor en tu presencia, para que nuestro sacrificio te sea agradable y el Esp�ritu bueno de tu gracia descienda a habitar en nosotros, en estos dones aqu� presentes y en todo tu pueblo.
Di�cono: Ay�danos, s�lvanos, ten piedad de nosotros, oh Dios, y prot�genos con tu gracia.
Coro: Se�or, ten piedad.
Di�cono: Pidamos al Se�or que todo este d�a sea perfecto, Santo, en paz y sin pecado.
Coro: Conc�delo, Se�or.
Pidamos al Se�or un �ngel de paz, gu�a fiel, guardi�n de nuestras almas y de nuestros cuerpos.
Pidamos al Se�or indulgencia y perd�n por nuestros pecados y culpas.
Pidamos al Se�or lo que es bueno y �til para nuestras almas, y la paz para el mundo.
Pidamos al Se�or pasar en paz y convertidos de coraz�n el tiempo que nos queda por vivir.
Pidamos al Se�or un final cristiano de nuestra vida, sin dolor, en paz, y una respuesta buena ante el temible tribunal de Cristo.
Haciendo memoria de nuestra sant�sima Se�ora, la inmaculada, bendita y gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen Mar�a, y de todos los Santos, encomend�monos a nosotros mismos, y los unos a los otros, y nuestra vida entera a Cristo Dios.
Coro: A ti, Se�or.
Sacerdote: Por la misericordia de tu Hijo unig�nito con el cua1 eres bendito, juntamente con tu santo Esp�ritu, todo bondad y vida, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu esp�ritu.
Di�cono: Am�monos los unos a los otros, para profesar un�nimes nuestra fe.
Coro: En el Padre y en el Hijo y en el Esp�ritu Santo, Trinidad consustancial e indivisible.
Sacerdote en secreto:
Te amar�, Se�or, fuerza m�a el Se�or es mi firmeza, mi refugio y mi liberador.
*Y besa los santos dones, cubiertos como est�n: primero, la patena y luego el c�liz, y por �ltimo, la sagrada mesa ante s� mismo. Si celebran dos o m�s sacerdotes, cada uno besa los santos dones y luego a los otros en el hombro. El presidente dice:
�Cristo est� entre nosotros!
Y se le responde:
�Est� y estar�!
Di�cono: �Las puertas, las puertas! �Con sabidur�a estemos atentos!
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador de cielo y tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Se�or Jesucristo, Hijo �nico de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho. Que por nosotros los hombres y por nuestra salvaci�n baj� del cielo, y por obra del Esp�ritu Santo se encarn� en Mar�a, la Virgen, y se hizo hombre. Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeci� y fue sepultado, y resucit� al tercer d�a, seg�n las. Escrituras. Y subi� al cielo, y est� sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendr� con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendr� fin.
Creo en el Esp�ritu Santo, se�or y dador de vida, que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoraci�n y gloria, y que habl� por los profetas.
Y en la Iglesia, que es una, santa, cat�lica y apost�lica. Confieso que hay un solo bautismo para el perd�n de los pecados. Espero la resurrecci�n de los muertos y la vida del mundo futuro. Am�n.
An�fora
Di�cono: Con orden y reverencia estemos atentos, para ofrecer en paz la santa oblaci�n.
Coro: Misericordia de paz, sacrificio de alabanza.
Sacerdote: La gracia de nuestro Se�or Jesucristo, el amor del Padre, y la comuni�n en el Esp�ritu Santo est�n con todos vosotros.
Coro: Y con tu esp�ritu.
Sacerdote: �Levantemos el coraz�n!
Coro: Lo tenemos levantado hacia el Se�or.
Sacerdote: Demos gracias al Se�or.
Coro: Es justo y necesario adorar al Padre y al Hijo y al Esp�ritu Santo, Trinidad consustancial e indivisible.
Es justo y debido cantarte, bendecirte, alabarte, darte gracias y adorarte en todo lugar de tu reino. Porque t� eres Dios, el que est� por encima de todo nombre y mas all� de todo entendimiento, el invisible y fuera de todo alcance, que existes eterno e inmutable con tu Hijo Unig�nito y tu Esp�ritu Santo. T� nos sacaste de la nada al ser; tras la ca�da, de nuevo nos alzaste, y nada has dejado de poner por obra, hasta llevarnos al cielo y darnos el reino venidero. Por todo esto te damos gracias, a ti, y a tu Hijo unig�nito y a tu Esp�ritu Santo, por todos los beneficios, conocidos de nosotros o ignorados por nosotros, manifiestos u ocultos, realizados en favor nuestro. Te damos gracias tambi�n por esta liturgia que te dignas aceptar de nuestras manos, aunque tienes ante ti millares de arc�ngeles y �ngeles sin n�mero, Querubines y Serafines de seis alas y m�ltiples ojos, que se ciernen alados.
Sacerdote: Cantan el himno de victoria, gritan, aclaman y dicen:
Coro: Santo, Santo, Santo es el Se�or Dios de los ej�rcitos. Llenos est�n el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Se�or. Hosanna en el cielo.
Con estos ej�rcitos bienaventurados, Se�or que amas al hombre, nosotros tambi�n te aclamamos: Santo y sant�simo eres, t� con tu Hijo unig�nito y tu Esp�ritu Santo. Santo y sant�simo eres, y magn�fica es tu gloria. T� que has amado este mundo tuyo hasta darle tu Hijo unig�nito, para que ninguno perezca de los que creen en �l, sino que tengan vida eterna. Y �l, consumando con su venida todo el plan de nuestra salvaci�n, en la noche en que iba a entregarse por la vida del mundo, tom� un pan en sus santas, puras e inmaculadas manos, dio gracias, pronunci� la bendici6n (+), lo consagr�, lo parti� y lo dio a sus santos disc�pulos y ap�stoles, diciendo:
Sacerdote: Tomad, comed, �ste es mi Cuerpo, que por vosotros se parte en remisi�n de los pecados. ** (Ver nota al final del texto).
Coro: Am�n.
Del mismo modo el C�liz (+), terminada la cena, diciendo:
Sacerdote: Bebed todos de �l, �sta es mi Sangre, la de la Nueva Alianza, que se derrama por vosotros y por muchos en remisi�n de los pecados.
Coro: Am�n.
Haciendo, pues, memoria de este mandato del Salvador y de cuanto acaeci� por nosotros: de la Cruz, de la Sepultura, de la Resurrecci�n al tercer d�a, de la Ascensi�n a los cielos, del Trono a tu derecha, de la segunda y gloriosa Venida futura.
Sacerdote (en voz alta): Te ofrecemos lo que es tuyo, de lo que es tuyo; en todo y por todo.
Coro: Te alabamos, te bendecimos, te damos gracias, Se�or, y te rogamos, oh Dios nuestro.
Te ofrecemos tambi�n este culto espiritual e incruento, y te pedimos, te rogamos y te suplicamos: env�a tu Santo Esp�ritu sobre nosotros y sobre estos dones aqu� presentes.
Se�or, que a la hora tercia enviaste a tus Ap�stoles tu Esp�ritu Santo, no lo apartes de nosotros, por tu bondad, sino renu�valo en nosotros los que a ti oramos.
OH Dios, crea en m� un coraz�n puro, renu�vame por dentro con esp�ritu firme.
Se�or, que a la hora tercia...
No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu Santo Esp�ritu.
Se�or, que a la hora tercia...
Y haz de este Pan (+), el Cuerpo precioso de tu Cristo. Am�n.
Y de lo que est� en este C�liz (+), la Sangre preciosa de tu Cristo. Am�n.
Transform�ndolos con la virtud de tu santo Esp�ritu. Am�n, am�n, am�n.
Para que sirvan a los que de ellos participaren, para la limpieza del alma, para la remisi�n de los pecados, para la comuni�n en tu santo Esp�ritu, para la plenitud del reino de los cielos, para la confianza filial ante ti, y no para reprobaci�n o para castigo.
Te ofrecemos tambi�n este culto espiritual por todos los que descansaron en la fe, por los Progenitores, Padres, Patriarcas, Profetas, Ap�stoles, Predicadores, Evangelistas, M�rtires, Confesores, Ascetas, y por toda alma justa perfecta en la fe.
Sacerdote (en voz alta): Especialmente por nuestra sant�sima Se�ora, la inmaculada, bendita y gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen Maria.
Coro: Justo es llamarte bienaventurada, a ti, que diste a luz a Dios, a ti, siempre dichosa e inmaculada, Madre de nuestro Dios. A ti, m�s excelsa que los Querubines y sin comparaci�n m�s gloriosa que los Serafines, a ti que sin perder la integridad diste a luz a Dios Verbo, a ti, verdadera Madre de Dios, te ensalzamos.
*Se inciensa la sagrada mesa en de rededor.
Por san Juan Bautista, profeta y precursor, por los santos, gloriosos e ilustres Ap�stoles, por san N., cuya memoria celebramos y por todos tus Santos: por su intercesi�n, vis�tanos, oh Dios, y acu�rdate de todos los que durmieron en la esperanza de resucitar para la vida eterna.
Por la salvaci�n, juicio y perd�n de los pecados de tus siervos (N).
Por el descanso y perd�n de tu siervo (N) en el lugar de la luz, donde no hay tristeza ni angustia. Que descansen, Dios nuestro, donde brilla la luz de la fe.
Tambi�n te pedimos: acu�rdate, Se�or, de todo el episcopado fiel a la verdad, que ense�a tu verdadera Palabra, de todo el colegio de presb�teros, de los di�conos que sirven en el Se�or, y de todo orden sagrado.
Te ofrecemos tambi�n este culto espiritual por el mundo entero, por la santa Iglesia cat�lica y apost�lica, por los que viven en venerable profesi�n de castidad, por nuestros gobernantes y autoridades. Dales, Se�or, un gobierno pac�fico, para que, gozando de esta calma, llevemos tambi�n nosotros una vida tranquila y apacible, piadosa y digna en todo.
Sacerdote (en voz alta): Primeramente acu�rdate, Se�or, de nuestro santo Padre el Papa N., de nuestro Metropolita N., de nuestro Obispo N. Concede a tus Iglesias que gocen de paz, de seguridad, de honor, de salud y de largos d�as, y que repartan fielmente la Palabra de tu verdad.
Coro: Y de todos y de todas.
Acu�rdate, Se�or, de esta ciudad (o lugar) en que vivimos, de toda ciudad y comarca, y de los fieles que en ellas habitan. Acu�rdate, Se�or, de los que viajan, de los oprimidos y cautivos y dales libertad.
Acu�rdate, Se�or, de los que en tus santas Iglesias ofrecen frutos, hacen buenas obras y se acuerdan de los pobres, y env�a tus misericordias sobre todos nosotros.
Sacerdote (en voz alta): Y conc�denos que con una sola voz y un solo coraz�n glorifiquemos y alabemos tu Nombre, digno de todo honor y grandeza, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Sacerdote: Y que la misericordia del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo (+) est�n con todos vosotros.
Coro: Y con tu esp�ritu.
Di�cono: Hecha memoria de todos los Santos, una y otra vez, en paz, roguemos al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad.
Por los preciosos dones ofrecidos y consagrados, roguemos al Se�or.
Para que nuestro Dios, que ama al hombre y que ha recibido estos dones en su santo e inmaterial altar celeste como perfume de fragancia espiritual, nos env�e su divina gracia y el don del Esp�ritu Santo.
Para vernos libres de toda desgracia, castigo, peligro y angustia, roguemos al Se�or.
A ti encomendamos nuestra vida entera y nuestra esperanza, Se�or que amas al hombre, y te pedimos, te rogamos y te suplicamos: haz que podamos participar con pura conciencia de tus celestes y sobrecogedores Misterios, de esta mesa santa y espiritual, para la remisi�n de los pecados, para el perd�n de las faltas, para la comuni�n en el Esp�ritu Santo, para la herencia del reino de los cielos, para la confianza filial ante ti, y no para reprobaci�n o para castigo.
Di�cono: Ay�danos, s�lvanos, ten piedad de nosotros, oh Dios, y prot�genos con tu gracia.
Coro: Se�or, ten piedad.
Pidamos al Se�or que todo este d�a sea perfecto, santo, en paz y sin pecado.
Coro: Conc�delo, Se�or.
Pidamos al Se�or un �ngel de paz, gu�a fiel, guardi�n de nuestras almas y de nuestros cuerpos.
Pidamos al Se�or indulgencia y perd�n por nuestros pecados y culpas.
Pidamos al Se�or lo que es bueno y �til para nuestras almas, y la paz para el mundo.
Pidamos al Se�or pasar en paz y convertidos de coraz�n, el tiempo que nos queda por vivir.
Pidamos al Se�or un final cristiano de nuestra vida, sin dolor ni sonrojo, en paz y una respuesta buena ante el temible tribunal de Cristo.
Pidamos la unidad en la fe y la comuni�n en el Esp�ritu Santo, y encomend�monos a nosotros mismos, y los unos a los otros y nuestra vida entera a Cristo Dios.
Coro: A ti, Se�or.
Sacerdote: Y conc�denos, Se�or, que, con filial confianza y sin merecer castigo, podamos atrevernos a llamarte Padre, Dios del cielo, y a decirte:
Padre nuestro que est�s en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino, h�gase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada d�a, perdona nuestras ofensas como tambi�n nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentaci�n y l�branos del mal.
Sacerdote: Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Sacerdote: Paz a todos.
Coro: Y con tu esp�ritu.
Di�cono: Inclinad vuestras cabezas ante el Se�or.
Coro: Ante ti, Se�or.
Te damos gracias, oh Rey invisible, que con tu poder sin medida, todo lo creaste y por tu misericordia sin l�mite sacaste el universo de la nada al ser. T�, Due�o nuestro, pon tus ojos desde el cielo sobre los que inclinan su cabeza ante ti, porque no la inclinan ante la carne y la sangre, sino ante ti, Dios temible. En cambio, Se�or, all�nanos a todos, para el bien, el camino presente, seg�n la necesidad peculiar de cada uno: navega con los que van por el mar, acompa�a a los que est�n en camino, cura a los enfermos, porque t� eres m�dico de nuestras almas y de nuestros cuerpos.
Sacerdote (en voz alta): Por la gracia y la misericordia y el amor al hombre de tu Hijo �nico con el cual eres bendito, juntamente con tu Esp�ritu bueno y vivificante, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Esc�chanos, Se�or Jesucristo y Dios nuestro, desde tu santa morada y desde el trono glorioso de tu reino, t� que all� en lo alto reinas con el Padre y aqu� invisiblemente est�s con nosotros. Con tu mano poderosa, d�gnate distribuirnos tu puro Cuerpo y tu preciosa Sangre y, por nuestro medio, a todo el pueblo.
Oh Dios, perd�name y ten piedad de m�, pecador (tres veces).
Di�cono: Estemos atentos.
Sacerdote: Lo Santo a los santos.
Coro: Uno solo es Santo, uno solo es Se�or, Jesucristo, para gloria de Dios Padre. Am�n.
Se parte y se fracciona el Cordero de Dios, el que se parte sin dividirse, el que se hace alimento en todo tiempo y nunca se consume: el que santifica a los que participan de El.
IS
NI+KA
HS
Plenitud de fe en el Esp�ritu Santo. Am�n.
Bendito sea (+) el fervor de tus santos en todo tiempo, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Am�n
Fervor de la fe, lleno de Esp�ritu Santo. Am�n.
Di�cono: Acercaos con fe, caridad y temor de Dios.
Coro: Am�n. Bendito el que viene en nombre del Se�or. El Se�or es Dios y se nos ha manifestado para gloria de Dios Padre. Am�n.
Creo, Se�or, y confieso que t� eres Cristo, el Hijo de Dios vivo, el que vino al mundo para salvar a los pecadores, de los que yo soy el primero. Creo tambi�n que �ste es tu Cuerpo inmaculado y �sta tu preciosa Sangre. Por eso te ruego: ten piedad de m� y perdona mis culpas, las de malicia y las de fragilidad, las de palabra y las de obra, cometidas a conciencia o por descuido. Y hazme capaz de participar, sin merecer castigo, de tus inmaculados Misterios, que me sirvan para el perd�n de mis pecados y para la vida eterna. Am�n.
A tomar parte en tu Cena sacramental inv�tame hoy, Hijo de Dios: no revelar� a tus enemigos el misterio, no te dar� el beso de Judas; antes como el ladr�n te reconozco y te suplico: Acu�rdate de mi, Se�or, en tu reino.
Que la recepci�n de tus santos Misterios, Se�or, no se me convierta en reprobaci�n o en castigo, sino en medicina de alma y cuerpo.
Oraci�n de acci�n de gracias
Te damos gracias, Se�or que amas al hombre, bienhechor de nuestras almas, por habernos admitido de nuevo en este d�a a participar de tus celestiales y perennes Misterios. Endereza nuestro camino, afi�nzanos en tu temor, vela por nuestra vida, afirma nuestros pasos, por las oraciones y la intercesi�n de la gloriosa Madre de Dios y siempre Virgen Mar�a y de todos tus santos.
Sacerdote (en voz alta): Salva, oh Dios, a tu pueblo, y bendice (+) tu heredad.
Coro: Hemos visto la verdadera Luz, hemos recibido el Esp�ritu celestial, hemos encontrado la verdadera fe, adorando a la Trinidad indivisible: porque Ella nos ha salvado.
�El�vate sobre el cielo, Dios m�o, y llene la tierra tu gloria! (tres veces).
Bendito sea nuestro Dios.
Sacerdote: En todo tiempo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n. Ll�nese nuestra boca de tu alabanza, Se�or, para cantar tu gloria, porque nos has admitido a participar de tus santos misterios, perennes y sin mancha. Cons�rvanos en tu santidad, todo el d�a meditando tu justicia. Aleluya, aleluya, aleluya.
Di�cono: �En pie! Ya que hemos recibido los divinos, santos, inmaculados, perennes, celestiales, vivificantes y sobrecogedores Misterios de Cristo, demos gracias, como es justo, al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad.
Ay�danos, s�lvanos, ten piedad de nosotros, oh Dios, y prot�genos con tu gracia.
Pidamos que este d�a sea perfecto, santo, tranquilo y sin pecado, y encomend�monos a nosotros mismos, y los unos a los otros y nuestra vida entera a Cristo Dios.
Coro: A ti, Se�or.
Sacerdote: Porque t� eres nuestra santificaci�n y a ti glorificamos, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Sacerdote: Salgamos en paz.
Coro: En nombre del Se�or.
Di�cono: Roguemos al Se�or.
Coro: Se�or, ten piedad.
Oraci�n del Amb�n
Se�or que bendices a los que te bendicen y santificas a los que ponen su esperanza en ti, salva a tu pueblo y bendice (+) tu heredad. Vela por la plenitud de tu Iglesia, santifica a los que aman el esplendor de tu morada, ex�ltalos con tu divino poder, y no nos abandones a nosotros, que ponemos en ti nuestra esperanza. Concede la paz a este mundo tuyo, a tus Iglesias, a los sacerdotes, a nuestros gobernantes y a todo tu pueblo, ya que todo beneficio y todo don perfecto procede de lo alto, pues desciende de ti, oh Padre de las luces, y a ti glorificamos, damos gracias y adoramos, Padre, Hijo y Esp�ritu Santo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n. Bendito sea el nombre del Se�or ahora y por siempre, (tres veces).
T� que eres la plenitud de la Ley y de los Profetas, Cristo Dios nuestro, y cumpliste todo el plan salvador del Padre, colma nuestros corazones de alegr�a y de gozo en todo tiempo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Sacerdote: La bendici�n del Se�or descienda sobre nosotros, por su gracia y su amor al hombre, en todo tiempo, ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Coro: Am�n.
Sacerdote: Gloria a ti, Cristo Dios, esperanza nuestra, gloria a ti.
Coro: Gloria al Padre y al Hijo y al Esp�ritu Santo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos Am�n. Se�or, ten piedad (tres veces). Bendice, se�or santo.
Sacerdote: Cristo, verdadero Dios nuestro (si es domingo se a�ade: Que ha resucitado de entre los muertos) por la intercesi�n de su Madre inmaculada, de nuestro Padre san Juan Cris�stomo, arzobispo de Constantinopla, y de todos los Santos, tenga piedad de nosotros y nos salve, por su bondad y su amor al hombre.
Coro: Ahora, Se�or, seg�n tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
**Respecto a la traducci�n, desde el rumano, de las palabras de la Consagraci�n: �se fr�nge = se parte�, es una traducci�n directa del eslavo antiguo de Mateo 26, 26-28. El verbo �partir� aqu� se usa, no para reemplazar el verbo �entregar�, sino en el sentido de �romper�. Romper el cuerpo, es decir, entregarlo para que te maten; por tanto, para morir; de ning�n modo debe entenderse en el sentido de �dividir�. Aqu� se esconde una comparaci�n: cuerpo-muerte, rompi�ndose como el pan, en pedacitos para que cada uno de nosotros lo pueda comer. No se divide, sino que se rompe.
El texto eslavo antiguo dice as�:
Приимите, ядите, cue есть Тело Мое, еже за вы ломимое во оставление грехов. И вся церковь вослед за ликом возглашает: аминь. Подобно и Чашу по вечере, глаголя
Пиите от нея ecu, сия есть Кровь Моя Новаго Завета, яже за вы и за многия изливаемая, во оставление грехов. И также громко возглашает вся церковь: аминь.
En la Biblia rusa moderna este fragmento suena as� (m�s parecido a la traducci�n castellana:
Иисус взял хлеб и, благословив, преломил, и, раздавая ученикам , сказал:
Примите, ядите; сие есть Тело Моё.
И взяв чашу и благодарив, подал им и сказал:
Пейте из неё все; ибо сие есть Кровь Моя нового завета, за многих изливаемая во оставление грехов
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